Primavera ya no, otra vez







Meses ya, desde la celebración por el nacimiento de este nuevo libro de la editorial Piedra Molle. Hoy el tiempo, vuelve a mostrarse en sus forma no lineales, percepción a ratos libertaria, a ratos también vertiginosa y agobiante. Esa noche del último verano en Limache, volvimos a celebrar en la penumbra junto al fuego, el vino, las amistades, las plantas y las estrellas en el medio de la ciudad.


En estos días donde el tiempo kronológico ha perdido en parte su importancia, comparto estas imágenes y las palabras de agradecimiento expresadas esa noche cálida.


PIEDRA, PEZ Y GROENLANDIA


Días atrás, sobre la arena de la playa los Molles, Samuel hijo de Valerie y Tomás, mencionó la existencia de un pez, indeterminado en su tamaño, que vivía más de trescientos años.

Creí recordar la historia de un anciano animal marino, medio ciego y desdentado, producto de una imagen que apareció bajo el quitasol y a media tarde.


Al corroborar la fuente en el libro de los records Guinness, descubrimos se trataba de la misma especie, quizás el mismo individuo de 392 años y contando: Somniosus Microcephalus, le nombra la ciencia.


El tiburón de Groenlandia, es el vertebrado más longevo alcanzando su madurez sexual y reproductiva a los 150 años. Habita las profundas y frías aguas del atlántico norte, un entorno que supuestamente ayuda a su larga vida.


Somniosus Microcephalus


Somniosus

Palabra que nos recuerda el sueño

con sus órdenes, conexiones y tiempos de escalas infinitas y transhumanas

(o al menos no domadas por el ego)

El acto de soñar como abismo que manifiesta un inconsciente creativo y libertario


Microcephalus

O la diminutez de la cabeza

como abandono de la hipertrofia racional


Tal parece hemos dado con una pista sobre la vida eterna


Tal vez no


En resumen: o sobre como ciertas cosas pudiesen relacionarse:

La playa como el nombre de la piedra de un sueño editorial, en la casa con amigxs y un pez que recuerda un continente que se hunde derretido en mares fríos, tal como al inicio de esta primavera ya no, prologó otro amigo.


Finalmente, vuelvo a agradecer, a quienes esa noche y otros días también, han apoyado en el nacimiento de este libro:


a Valerie Larrere, de taller afán, por el bello trabajo colaborativo que vamos haciendo y su ayuda a plasmar en la materialidad, ideas y abstracciones. Gracias también, a Lorenzo por el tremendo trabajo de editar, siendo al mismo tiempo un entrañable amigo y no la valentía de decirme muchas veces este texto no me gusta. Esa noche también Juan Pablo Pinto, con sus maquinas e instrumentos, posibilitó una bella simbiosis, muchas gracias. Las sutiles y hermosas imágenes, son de Ana Silva que se las ingenió con nuestra resistencia a las luces altas. Gracias también a Matilde, por su compañía , cariño y paciencia. Por último también agradecer a Raimundo Nenén, por la apertura y el sentido prólogo que hizo para este libro.





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